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Queridos hermanos y hermanas:

El pasado 22 de junio, junto al monumento al Sagrado Corazón en San Juan del Aljarafe, muy cerca de la casa de Cursillos de Cristiandad, celebramos una solemne eucaristía de acción de gracias en el sesenta aniversario de la implantación de los Cursillos en nuestra Archidiócesis. Allí dimos gracias a Dios por todos los dones que ha derramado sobre nuestra Iglesia diocesana a través de este Movimiento, que a lo largo de seis décadas, con su metodología peculiar de “primer anuncio”, ha sido para muchos sevillanos don del Espíritu Santo, camino providencial de conversión y de gracia, de formación y de vida cristiana. El corazón del Movimiento es el anuncio kerigmático del mensaje cristiano, que busca el encuentro personal con Jesucristo, compromete la vida del cursillista en la búsqueda de la santidad y le impulsa al compromiso en la misión apostólica en todos los ambientes de la vida.

Partiendo del testimonio de muchos cursillistas puedo afirmar que este camino ha ayudado a muchos cristianos de Sevilla a descubrir “lo fundamental cristiano”: Jesucristo, como Señor de nuestras vidas; la fe, como luz que todo lo ilumina y embellece; la Iglesia, como regazo materno que nos ha engendrado como hijos de Dios y que nos permite vivir comunitariamente la fe; y los sacramentos como manantial que nos refresca, purifica y fortalece para el testimonio, para actuar como fermento en la sociedad y para anunciar a Jesucristo a nuestro mundo. Para muchos cristianos, el Cursillo ha sido además camino de reencuentro con la Iglesia y las comunidades parroquiales. Son muchos los cursillistas que colaboran en los consejos pastorales, en la catequesis, en la pastoral de enfermos, en la pastoral penitenciaria y en Cáritas. Muchos están presentes como cristianos en la vida cultural, en la política, en la escuela y en el mundo empresarial y laboral.

La evangelización es hoy la primera urgencia pastoral de la Iglesia. El anuncio de Jesucristo por parte de los laicos es una obligación orgánica que nace de nuestra inserción por el bautismo en Cristo, sacerdote, profeta y rey. A ello nos destina también el sacramento de la confirmación. El testimonio de la fe es una urgencia especialísima en la peculiar coyuntura cultural que estamos viviendo. En la Exhortación Apostólica Ecclesia in Europa el papa san Juan Pablo II analizaba con gran lucidez la situación espiritual de nuestro Continente, análisis que los papas Benedicto y Francisco han hecho suyos. Aludía al oscurecimiento de la esperanza, a la pérdida de la memoria y de la herencia cristiana, unida a una especie de ateísmo práctico y de indiferencia religiosa.

Aludía también al miedo a afrontar el futuro, consecuencia del vacío interior y de la pérdida del sentido de la vida, a la crisis del matrimonio y de la familia, al egocentrismo que encierra en sí mismas a las personas y a los grupos, a la globalización insolidaria, al intento de hacer prevalecer una antropología sin Dios y sin Cristo y al nacimiento de una nueva cultura con contenidos a menudo contrarios  al Evangelio y a la dignidad de la persona. Porque Sevilla no es una excepción, nuestra Archidiócesis necesita más que nunca al Movimiento de Cursillos, que el arzobispo y su obispo auxiliar estamos dispuestos  a apoyar y a acompañar para que crezca y se extienda.

Queridos cursillistas: Nuestra Iglesia diocesana os envía a evangelizar los ambientes, siendo fermento evangélico en vuestra vida familiar y profesional, en el barrio y en el tiempo libre. Os animamos a todos a robustecer esta presencia evangelizadora, que hoy es una verdadera prioridad si queremos trasformar nuestra sociedad según el corazón de Dios. Evangelizar es vuestra razón de ser como cursillistas, pues nada necesita nuestro mundo con más urgencia que a Jesucristo.

El objeto de nuestro anuncio no es otro que Jesucristo muerto y resucitado. Ésta es la aportación más original que podéis prestar a nuestros conciudadanos si lo hacéis con la fuerza con que lo hacían los Apóstoles en la Iglesia de los comienzos, con el convencimiento y arrojo con que lo hacía san Pablo, vuestro patrono (1 Cor 2,2). Pablo predica a Jesucristo con audacia y entusiasmo. Su valentía nace de la fe en el mensaje que predica, del amor apasionado a Jesucristo y de la certeza de su compañía y asistencia. Su coraje es el propio de quien ha encontrado algo grande y quiere compartirlo. Es la actitud de quien se ha encontrado con Dios y no puede acallar su suerte, porque en realidad, ha encontrado un tesoro.

En las manos maternales de Santa María, Estrella de la Nueva Evangelización, ponemos a todos los cursillistas de la Diócesis. Contad con la felicitación, el apoyo y bendición de vuestros obispos. Que la Santísima Virgen y al apóstol san Pablo robustezcan cada día vuestra comunión con el Señor y el propósito de anunciarlo por doquier con la palabra y con la vida.

Para todos, nuestro saludo fraterno y bendición.

  + Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla